Pero también hay otras clases de empresas para las que uno puede funcionar como proveedor y que demuestran que más allá de las crisis, siempre hay posibilidades. Éstos son sólo dos ejemplos:
Muchas empresas que despiden personal contratan talleres externos para seguir produciendo.
Los comercios a los que proveían las fábricas que cierran se quedan sin sus proveedores habituales.

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