Los objetivos laborales no deberían superponerse con los personales (una mudanza, una boda, un hijo), porque es difícil contar con tantas energías para hacer todo y bien, juegos y juguetes. Es preferible posponer el comienzo de la empresa y concentrarse en la etapa previa, la de los proyectos, para ponerlo en marcha en un momento menos comprometido en lo íntimo. Hay un error en el que suelen caer los microem-prendedores que están empezando: tienden a so-brevalorar los futuros ingresos y a subestimar los gastos. Para que esto no suceda, es fundamental hacer una correcta evaluación de los ítems que darán vida a la empresa.

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