Una vez que se formó una mínima clientela, hay que armar un circuito de entregas, articulado con los tiempos de la producción. Al principio esto supone una organización férrea que permita cumplir con todo, pero en la medida en que se van aceitando los procesos, todo sale con fluidez. Igualmente, no está de más, cada tanto, rever el orden interno y, si fuera necesario, hacer los cambios que la realidad va imponiendo.
Pero, a más de uno, encarar el tema de la venta lo aterra de sólo pensarlo.
Una de las opciones para solucionar este tema es la contratación de un corredor. Pero como los juguetes involucran dos manualidades distintas (artesanías en madera y costura) es muy posible que uno se asocie con el que hace la otra parte. En ese caso, lo mejor es buscar que ese socio nos complemente.

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