CAMIÓN BASCULANTE
Este es un camión que, debido al movimiento basculante de su caja, resulta de gran efecto una vez terminado, aparte de constituir un buen entretenimiento para los pequeños, debido, precisamente, a esta característica.
En (A) vemos todas las piezas que se necesitan para su construcción, con su número correspondiente, así como el grueso que tiene cada una de ellas, grueso que aumentará, naturalmente, en la proporción en que aumente el tamaño de la pieza correspondiente, en caso de ampliar el esquema.
Las cuatro vistas que se incluyen del camión: alzado lateral, frontal y trasero, así como la planta por debajo, dan una clara idea de la estructura de este modelo, que se completa, al extremo de aclarar cualquier duda, viendo el despiece del vehículo en (B).
La clase de madera a emplear para cada una de las piezas es, en líneas generales, la misma que para los modelos anteriores; es decir, para el chasis (7), caja (11, 3 y 13) y cubierta (2, 4, 5
y 6), contrachapado de grueso proporcionado a la ampliación del modelo, y para el resto de las piezas, madera de pino o similar, pero blanda, para que se pueda trabajar con facilidad, y con las mismas circunstancias respecto a su grueso.
En cuanto al orden de construcción, se comienza clavando sobre el chasis (7) los soportes de la caja (10), y sobre éstos la caja, previamente armada.
La cabina, que también se habrá montado anteriormente, se dispone asimismo sobre el chasis y en su frente se acopla el motor (1), provisto de los correspondientes faros (17).
También se clavan al chasis, por su parte inferior, los ejes, al extremo de los cuales se colocan las ruedas, de las cuales las traseras son dobles, como podemos observar.
En general, el montaje del camión no creemos ofrezca grandes dificultades, excepto en el sistema de basculación, que explicaremos detalladamente más adelante. Los bordes de las piezas pueden acoplarse, si así se desea, haciéndoles huecos y pestañas que se correspondan, pero también se pueden acoplar pegándoles simplemente por sus bordes y clavando algunos alfileres, a los cuales se les quita la cabeza, para que, una vez emplastecido y pintado el modelo, resulten invisibles.
El mecanismo de elevación, que es muy simple, se compone de las piezas (14, 15, 16 y 18) y va montado de la siguiente forma:
El chasis del camión (7) lleva practicada en el lugar correspondiente una ranura (ver detalle en B), a cuyos lados se fijan las dos piezas (16) que son el soporte del mecanismo.
La pieza (14) lleva un hueco redondo, donde se incrusta el cilindro (15) encolando ambas piezas. Este cilindro, que a su vez va taladrado en su centro, a través de toda su longitud, se atraviesa por la varilla de alambre (18), de forma que este alambre penetre en el cilindro bien ajustado, a fin de quedar bloqueado en el mismo.
Los extremos de la varilla de alambre se introducen en los taladros practicados en las piezas (16), que serán de mayor radio que el grueso del alambre, para permitir el giro de éste, al pro-
pió tiempo que la parte inferior de la pieza (14) se introduce en la ranura del chasis.
Uno de los extremos del alambre, que conviene sea galvanizado y algo grueso, se dobla por la parte exterior de una de las piezas (16) en forma de manivela, mientras que el otro extremo se dobla en ángulo por la parte exterior de ía pieza (16) opuesta.
Por último, la parte superior de la pieza (14) se fija a la parte inferior del piso de la caja, bien clavada y pegada, con lo cual, al accionarse la manivela subirá y bajará la caja. Puede pintarse del siguiente modo, empleando esmalte: El motor, cabina y chasis, en rojo brillante (bermellón de tono medio), y la caja, en amarillo cromo, también brillante.
El mecanismo de elevación, así como los ejes de las ruedas, pueden ir en gris claro.
La parte frontal del motor se pintará en negro y sobre este color se trazará una retícula de rayas grises cruzadas para imitar el radiador.
En cuanto a los cristales de la cabina, se imitarán en azul claro.

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