
PORTARRETRATOS
Para acabar con esta serie de trabajos de cuero, ofrecemos un modelo de portarretratos de sencilla figura pero que una vez acabado resulta de muy bonita factura.
Consta de dos ejemplares de la pieza (1), que se cortará en cuero de grueso medio; un cartón para armar (2); una pieza de latón (3) y otro cartón (4) que sirve de cierre por la parte posterior.
Después de taladrar los dos ejemplares de la pieza (1) todo alrededor de su contorno, se incluye entre ambas el cartón (2) y se cose repulgado uno de los lados de ambas piezas, rellenándose este lado con un almohadillado de algodón o goma espuma, que se pegará sobre el cartón en la forma que se ve en (B), procediéndose de la misma manera con los otros tres lados y a continuación se cosen los bordes del cuadrado interior con un pespunteado.
Como podemos observar en (A), el cartón para armar el marco es hueco en su centro y ligeramente más pequeño que la pieza (1), para dejar una pequeña franja, tanto en los bordes exteriores, para permitir las costuras, tanto exterior como interior.
La pieza (4) que ya hemos dicho es de cartón; se puede forrar en badana fina y lleva una ranura en el lugar indicado.
Esta pieza, que como ya hemos dicho anteriormente sirve para cerrar el portarretratos por su
parte posterior, deberá de tener un milímetro menos por cada uno de sus cuatro lados, que el hueco central del cartón (2), que sirve para armar el marco, de tal manera que el ajuste de ambas piezas sea exacto. ,
El extremo superior de la pieza (3) se dobla formando una especie de gancho poco cerrado.
Una vez colocada en su sitio la fotografía, se aplica detrás de ella el dorso de cierre, sellándolo con unas tiras de papel adhesivo y la parte doblada de la pieza (3) se introduce en la ranura, no siendo necesario sujetarla, pues su posición inclinada será suficiente para mantenerla fija, en la forma que vemos en el modelo (C).
TARRO PARA TABACO
Si disponemos de un frasco de boca ancha de cristal o plástico, podremos hacer un tarro para conservar el tabaco.
Tomando la medida sobre el frasco, se corta una tira de badana gruesa (1), de altura y longitud iguales a la altura y longitud del perímetro del frasco, a la que haremos los taladros para el cosido a lo largo de tres de sus lados, como vemos en (A).
Del mismo material cortaremos una tira de 20 mm. de ancho y de longitud mayor que la anterior, la cual también irá taladrada en su parte superior y ambos extremos (2), así como dos discos (3) y (4), teniendo en cuenta que este último deberá tener 4 mm. más de diámetro que el anterior.
Insistimos en el hecho de hacer, tanto esta tira como el segundo de los discos, algo mayores que la pieza (1) y que el disco (3), tal como ya se indica gráficamente, puesto que estas piezas forman la tapa, que al hacerla del mismo tamaño, no encajaría en el tarro.
Se unen los laterales de la pieza (1) para formar un cilindro a cuya parte inferior se cose también el disco (3) por el sistema de repulgado sencillo.
De igual forma se procede con las piezas (2) y (4) para formar la tapa.
El frasco se introduce en el interior de la funda de cuero, no siendo necesario, sujetarle de forma alguna.
Si así se desea, se puede pegar a la parte exterior algún motivo de badana fina, de distinto color al del tarro.
En (C) vemos el modelo terminado que, como en los casos anteriores, puede coserse también pespunteado, con el mismo sistema de confección.

BOLSO DE MANO
Este original bolso de mano, es muy fácil de confeccionar, ya que no lleva platabanda, sino que sus dos laterales se unen, simplemente, por medio de una costura pespunteada.
De la pieza (1) se cortarán dos ejemplares en badana fuerte de color natural (crema), así como de la pieza (z), pero estos últimos en fieltro o paño, de color verde mesa de billar o granate.
De la tira (3) y el cartón (4) también necesitaremos dos ejemplares de cada una de ellas.
El sistema de confección es el siguiente:
Se toman las dos piezas (2) de fieltro y se cosen entre sí a lo largo de su contorno, excepto la parte superior y sobre la bolsa así formada, se cosen los dos laterales de badana, y en la zona rayada de la parte superior de éstos, por su parte interior, se pegan los refuerzos de cartón duro (4), que se cubrirán con otra tira de badana de forro, la cual se coserá también a la badana exterior.
Las asas, que son de una sola pieza las dos, se pliegan por su eje longitudinal y se cosen a todo lo largo, se pasan por los taladros (x, y), cerrándola en forma de anillo, mediante la costura de sus extremos.
En (B) se da el motivo decorativo que habrá de calcarse en ambos laterales, por supuesto, antes de efectuar la confección, aunque no se haya dicho en el momento oportuno, por creer que se sobreentiende.
Este dibujo, u otro cualquiera que pueda elegirse, es de gran efecto por el contraste originado al sobreponerse el color crema de la piel sobre el fieltro de fondo verde o carmín.
La pieza (5) es asimismo una tira de badana ancha, en la cual se practican una serie de cortes, para formar un fleco que se coserá a la parte inferior del bolso, en la forma que vemos en el modelo (C).
FUNDA PARA TRANSITOR
Este modelo, proyectado como funda para un aparato transitor, puede dar la pauta, para la creación de otros estuches, para otros usos, tales como de pitillera, para guardar el paquete de cigarrillos, funda para llevar la brújula en una excursión campestre, etc..
De cuero algo grueso, cortaremos las piezas que la componen, que son las siguientes; como vemos en la figura (A): parte posterior (1), parte anterior (2), platabanda (3), lengüeta (4), hebilla (5) y correa para sujetar la hebilla (6).
La pieza (1) lleva, como podemos ver en (A), una serie de taladros de distintos tamaños dispuestos en círculo, y la pieza (6) también lleva un taladro en su centro, para pasar el clavillo de la hebilla. Si no se dispone de sacabocados para hacer estos taladros, o si sólo se dispone de uno, pueden hacerse los taladros del mismo tamaño o, en el primer caso, practicar una serie de ranuras horizontales o verticales.
La confección, una vez cortadas las piezas al tamaño idóneo, se hará armando las piezas (1), (2) y (3) por medio de una costura que hará coincidir (a, a), (b, b), (c, c), (d, d) y otra en la cual coincidirán (a', a'), (b\ b'), (c\ c'), (d\ d').
Previamente se habrán marcado por el revés de la pieza (1), rayando fuertemente, pero sin calar el cuero, las líneas (x, y) y (a, c), que permitirán doblar la tapa.
En el lugar señalado de la parte anterior (2) se coloca la hebilla, sujeta por la correa (6), así como la lengüeta (4) en el lugar que también se indica de la pieza (1).
El color natural del cuero viejo irá muy bien para este modelo, pero si se desea de algún color determinado, puede teñirse fácilmente mediante el uso de cualquier tinte de buena calidad, de los que se venden muchas marcas en el mercado.

ESTUCHE PARA ESCOLAR
Este sencillo estuche, hecho de una sola pieza, será de gran utilidad para guardar en él bolígrafo, lapiceros, gomas y, en general, cuantos accesorios necesite el niño para el colegio.
Para su confección escogeremos un trozo de cuero delgado, procurando que su superficie no
tenga defectos de la piel que lo afearían, y sobre este cuero trazamos la figura en patrón, después de haberla ampliado dos veces mayor.
Por su parte posterior se le marcan a este patrón, rayando fuerte con la lezna, o la punta de la tijera, las líneas (a, a'), (b, b'), (c, c'), (d, d'), y (e, e'), (f, f)i (D- c) y (b\ C), que serán los dobleces en que se plegará luego el estuche.
En (A) vemos los puntos en que han de colocarse los cuatro broches a presión, con que se cierra el estuche, con la especificación del lugar que ocupan los elementos machos y los elementos hembra.
En (B) se detalla la colocación de dos de estos broches, para mejor comprensión, y en (C) se da el modelo del estuche ya terminado.
PORTACENICERO
Este es un portacenicero muy práctico para colocar en el brazo de un sillón.
Necesitaremos una tira de cuero fino, o badana gruesa de unos 30 a 40 centímetros de longitud y otra tira de fieltro o paño verde mesa de billar para el forro.
La anchura de estas dos piezas estará determinada por el tamaño del cenicero de que dispongamos, ya que deberá ser del mismo ancho aproximadamente que la longitud del diámetro del cenicero.
En (A) podemos observar cómo los dos extremos de la franja llevan practicadas una serie de ranuras, para imitar unos flecos.
La confección de este modelo la llevaremos a cabo en la forma siguiente:
Después de ampliar el patrón al tamaño conveniente, se pasa al cuerpo y se recorta, dándole la forma del esquema, y se practican las ranuras antes mencionadas en los laterales, así como ocho taladros, en los lugares marcados. En (B) podemos ver perfectamente este extremo.
Por dichos taladros se pasa una correilla de color oscuro, de forma que se cruce para formar el adorno.
El forro, que ya hemos dicho se cortará en fieltro, o paño, pero teniendo presente que solamente tendrá la longitud comprendida entre (a)
y(b).
Por último, el fondo exterior del cenicero se pega al cuero bien centrado.
En (C) podemos ver el efecto de este porta-cenicero, ya acabado, sobre el brazo del sillón.
CINTURON CANANA
Para confeccionar un cinturón canana como el que representa la emplearemos unos retales de badana de dos tipos, una más fuerte, para recortar de ella las piezas, y otra fina, para forrar el cinturón por detrás.
En (A 1) se da el cinturón propiamente dicho, es decir, se da solamente una mitad, que habrá de completarse con otra simétrica, en el cual, además de su configuración, podemos ver los lugares en que van fijadas la canana (4) y la pistolera (5).
Una vez cortado el cinturón se pespuntea en todo su contorno con hilo grueso, sujetando con la misma costura la badana del forro.
La hebilla (6) se monta con la correilla (3) y ésta se cose en el extremo izquierdo del cinturón, de forma que coincidan (a) con (a).
La lengüeta (2) se cose en el extremo derecho del cinturón en la misma forma, con lo que
coincidirán (a') con otra (a"), que no se ve en el dibujo por corresponder a la parte del cinturón no representada.
Para las pistoleras, que son simétricamente opuestas, cortaremos dos ejemplares y encimaremos la mitad izquierda sobre la derecha, doblando por la línea que se indica, cosiendo el espacio comprendido entre (x, y), que está indicado por la línea de trazos discontinuos.
Si en vez de pespunteado, este cosido se quiere hacer repulgado, habrán de practicarse a lo largo de este espacio una serie de pequeños taladros, equidistantes, para pasar la correilla de la costura.
La canana (4) se colocará en su lugar, cosiéndola sobre el cinturón con puntadas menudas en los lugares necesarios para formar los huecos donde se alojan las balas, coincidiendo (b, b") con (b, b"). La pieza (7) son unos flecos, también de badana fina, de los cuales cortaremos dos y coseremos a la parte inferior de cada una de las pistoleras.
En (B) se detalla la colocación de la hebilla y en (C) se da el modelo ya terminado.

CINTURON DE CABALLERO
Para confeccionar este cinturón de fantasía para caballero necesitaremos dos piezas distintas, además de una hebilla, que podemos ver.
Uno de ellos es el eslabón, de los que necesitaremos un número indeterminado de ejemplares, en función de la longitud que haya de tener el cinturón, y la otra es un eslabón de la misma figura y tamaño que los anteriores, pero que lleva añadida la lengüeta en uno de sus extremos.
Esta lengüeta lleva practicados unos cuantos taladros equidistantes unos de otros y el eslabón otros cuatro pequeños taladros en sus esquinas.
La hebilla se monta con uno de los eslabones que lleva en su centro un taladro por el que se pasa el clavillo de aquélla haciendo una costura a lo ancho del eslabón, para sujetar la hebilla.
En (C) podemos apreciar el acoplamiento del eslabón-lengüeta por medio de dos ojalillos que pasan a través de los taladros correspondientes. En (D) se detalla la forma de enlazar los eslabones y en (B) se ve el modelo del cinturón terminado.
FUNDAS PARA NAVAJA Y PEINE
Comenzamos este tipo de trabajos con dos modelos muy sencillos. El primero de ellos (figura 377, A) es una funda para navaja que puede colgarse del cinturón muy práctica para el campo.
Consta, como podemos ver, solamente de dos piezas: anterior y posterior; ésta se sobrepone sobre aquélla de forma que coincidan (a, b, c) con (a', b', c') y se cose todo alrededor, bien pespunteado, como se muestra en el lado derecho de ambas piezas, o practicando repulgado simple, con bramante grueso, o con una finísima tira de badana muy delgada que, si el material empleado para la funda es de color natural (crema), podemos teñir de marrón para conseguir mayor contraste.
En (B) se dan las dos piezas; anterior y posterior para confeccionar una funda para el peine, que se arma de la misma manera que la funda para navaja, pudiéndose coser asimismo por cualquiera de los procedimientos indicados.
En (C) podemos ver los modelos terminados de ambas fundas.
El material a emplear será badana de cualquier color, pero no muy gruesa.

OJOS
Los ojos tienen una gran importancia en la definición de la fisonomía, tanto de los muñecos como de los animales, según sean mayores o menores, redondos u oblicuos y más o menos juntos o separados.
En los modelos sencillos los ojos se pueden hacer imitados con pequeños trozos de paño superpuestos, e incluso bordados, pero los modelos más acabados requieren unos ojos que imiten en lo posible a los verdaderos.
En la figura (A) podemos ver un sencillo sistema de hacer unos ojos con apariencia de naturales.
Están formados por una pieza redonda ligeramente convexa de plástico transparente (1), una lentejuela negra a falta de un pequeño segmentó (3) y un disco plano blanco de algún material rígido (2).
En (B) se presenta el mismo sistema, pero con la lentejuela que imita la niña maciza. En uno y otro caso, para armar estos ojos se coloca la lentejuela (3) sobre el disco (1). En los bordes de la pieza (2) se aplica un poco de pegamento y se coloca sobre el disco (1) bien centrada y cuidando de que la lentejuela quede suelta.
En (C) se representa otro tipo de ojos más perfectos, pero cuya confección no está al alcance del aficionado, aunque es fácil su adquisición en cualquier comercio dedicado a esta especialidad, donde se venden en todos los tamaños, colores y otras características.
Se venden por pares unidos por medio de un alambre y para su colocación lo primero que hay que hacer es cortar el alambre y hacerles unos ganchitos con los alicates de puntas redondas.
En (D) se detalla el proceso de colocación de los ojos: en los lugares en que se han de colocar los ojos, se practican dos perforaciones con un punzón o lezna. Se enhebra una aguja con hilo fuerte y se introduce por una de las perforaciones, sacándola por la otra.
Al extremo de uno de los cabos se ata uno de los ojos bien anudado y se tira del hilo hasta
alojar el ojo en la perforación. Se desenhebra el otro cabo y se introduce por el gancho del otro ojo, llevando éste hasta la perforación correspondiente. A continuación se enhebra nuevamente la aguja y se dan unas puntadas de lado a lado de la cabeza, cuidando de que estas puntadas no se vean.
Si disponemos de algunos botones de los empleados para abrochar calzado de los niños, que ya tienen su gancho para coserlos, podremos utilizarlos sin necesidad de comprar aquéllos. Si los botones son blancos, basta pintarles con una pizca de esmalte negro la niña del ojo, y si son negros, por el contrario, pintarles el fondo del ojo con esmalte blanco.
Asimismo, para modelos pequeños, tales como «bibelots», mascotas y muñecos grotescos los ojos se pueden conseguir bordados e incluso pintados con tempera u otra pintura de características similares.

CABEZAS CHATAS
Estas cabezas, que son de confección muy elemental, se utilizan para muñecos o animales de tosca construcción, y sea cualquiera la postura del cuerpo siempre se presentan de frente, empleando las mismas piezas, ya que lo único que suele variar son los accesorios que las caracterizan.
Como podemos ver en la figura (A), están formadas por dos piezas ¡guales, generalmente redondas u ovaladas, que reproducen el contorno de la cabeza y una platabanda o tira cuyo ancho varía según el grueso que se le quiera dar a la cabeza, y que se cose a lo largo de dicho contorno (B), por el revés, volviéndola luego, si la costura se efectúa con punto corriente, y por el derecho si se hace con punto de cruz.
En el primer caso habremos de dejar sin coser una abertura en la parte inferior, que nos servirá para poder dar la vuelta y para el rellenado.
En el segundo caso, que ya hemos dicho no es necesario volver la cabeza, ya que la costura va vista por el derecho de la tela; también habrá que rellenar la cabeza, antes de cerrarla del todo, aunque también se puede ir rellenando parcialmente a medida que se cose, rematando la costura una vez efectuado el relleno completo.
Este tipo de cabezas, que no conviene emplear para modelos excesivamente grandes, ya que resultarían excesivamente grotescos, se pueden rellenar de virutilla fina, guata o corcho picado.
Los ojos, boca, etc., se pueden hacer de paño superpuesto o pintarlos con colores adecuados.
En (C) damos tres modelos de este tipo de cabezas, los cuales pueden servir de pauta para la creación de otros muchos modelos que se puedan ocurrir a la vista de los mismos.

PASADO Y CORTE DE PATRONES Y CONFECCIÓN
Para comenzar nuestro trabajo, lo primero que haremos será ampliar los patrones al tamaño deseado, utilizando el sistema de «cuadrícula», ya conocido por haberlo utilizado en trabajos anteriores, y que a pesar de existir otros sistemas creemos que es el más sencillo y eficiente a este objeto. Omitimos su explicación, que podemos ver detalladamente en las instrucciones que se dieron en el capítulo primero de esta obra.
Esta ampliación podemos hacerla sobre cualquier clase de papel, incluso de estraza o cartulina, pero lo mejor es hacerla en papel manila, corrientemente conocido con el nombre de «papel de seda», lo más delgado posible y muy flexible, aunque lo mejor será ampliar sobre un papel más consistente que admita borrados en caso de equivocarse, y sacar unos calcos a lápiz sobre el papel manila.
Estos patrones en papel manila los superpondremos sobre la tela de que se vayan a cortar y los fijaremos a la misma con unas puntadas de hilo o con un poco de pegamento, a fin de que no se muevan y nos faciliten la tarea del recortado de los mismos.
Insistimos en la conveniencia de efectuar esta operación, ya que de no hacerse así, la manipulación de la tela sería muy dificultosa.
En el caso de que los patrones se corten en telas de mucho cuerpo, tales como el muletón, franela o paño, habrá de cuidarse de que las tijeras estén muy bien afiladas, y procurando dar el corte recto, manteniéndolas bien derechas, uniendo el corte exactamente a la línea del patrón, ya que si el corte se efectúa con las tijeras en posición oblicua, éste saldrá en forma de bisel, resultando una cara de la tela ligeramente mayor que la otra, con lo cual pueden aparecer dificultades a la hora de la costura.
El terciopelo se cortará de la misma manera, pero las distintas piezas deberán manejarse con mucho cuidado, ya que sus bordes se desflecan con mucha facilidad. Un buen sistema para evitar esto es mojar los bordes con una disolución muy líquida de goma, por medio de un pincelito, a medida que se va cortando, con lo cual evitaremos el desflecado de la tela.
También el tejido de punto (de lana o seda) adolece del mismo defecto, por lo cual es conveniente, como en el caso anterior, aplicar a lo largo de todo el perímetro de los extremos una capa fina de goma o cola muy líquida, o bien pegar sobre el tejido los bordes de los patrones, con lo cual el papel quedará adherido a la tela solamente por los bordes, pudiéndose efectuar el corte y arrancar después con facilidad el pape! sobrante.
La costura, que en cada caso se hará con el tipo de puntada más idóneo con las características del modelo, es la faceta más importante de la confección de muñecos, por lo cual es necesario seguir con exactitud el contorno marcado en el patrón y fijándose en el modelo, para darle un mayor parecido con el modelo real, evitando al tiempo que las piezas se deformen y resulten más o menos anchas o estrechas de lo debido, con lo cual, en muchos casos acabaría por perderse el parecido con el modelo que tratemos de conseguir. En los patrones que damos a continuación, podemos ver que han sido cortados dejando un exceso de tela por la parte de fuera de las líneas de trazos, que es por donde realmente se debe practicar la costura, ya que estas líneas son las que imitan la silueta real del modelo; el exceso de tela se deja precisamente para facilitar la costura y no conviene recortarlo una vez hecha la costura por el revés, ya que al darle la vuelta a la tela no se verán.

Materiales para trabajar con cuero
PEGAMENTOS.—De cualquier clase que sirva, especialmente para el pegado de telas, de los cuales se expenden en el comercio gran cantidad de marcas, todas ellas de buena calidad, aunque debemos preferir uno que seque rápido y además no manche ni deje huella en la tela.
Como un pegamento de buen resultado recomendamos la dextrina, que se adquiere en forma de polvo amarillento, el cual se mezcla sencillamente con agua fría bien desleído, con lo cual dispondremos de un barato y eficaz medio para la unión de telas y cueros; pero si se trata de plásticos, deberemos adquirir un pegamento especial para este material.
Recomendamos que si se utiliza la dextrina debe hacerse para cada vez la cantidad que vayamos a usar, ya que si la hacemos en gran cantidad desperdiciaremos mucha, ya que seca rápidamente y no se puede conservar.
PALILLOS.—Necesitaremos varios palillos de distintos gruesos y tamaños, así como distintamente conformados en sus extremos, los cuales utilizaremos para ajustar y apretar el relleno de los muñecos, repartiendo el material en los lugares más idóneos para conseguir una mejor conformación de la figura del modelo.
ALAMBRE.—El alambre nos será necesario para la confección de armazones para los bibe-lots y otras figuras en que el relleno no proporciona suficiente fortaleza.
Dispondremos de alambre galvanizado (para evitar la oxidación), de distintos gruesos, según el caso en que se vaya a utilizar, cuidando de que éste sea lo suficientemente dúctil para no ocasionarnos problemas al doblarse, como ocurriría con el alambre acerado.
HILOS.—Serán necesarios varios carretes y bobinas de algodón, seda u otras fibras, tanto mate como de brillo, de distintos gruesos y colores surtidos, así como de hilo de zapatero (encerado o no) para los trabajos de cuero.
También será necesario disponer de alfileres, botones de distintos tamaños y cuentas de vidrio o plásticos de colores, que nos servirán para adornar los vestidos y en algún caso para imitar los ojos de los modelos, así como para otros detalles de fantasía.
En cuanto a las telas, paños, fieltros y plásticos que se utilizan usualmente en la confección de muñecos, son los siguientes, aparte de cualquier tela estampada o no, que puede usarse para confeccionar algunos de los modelos:
El muletón es un tejido de lana similar a la franela, aunque de más baja calidad, y su superficie es muy suave, presentando un aspecto ligeramente velludo por ambas caras.
El punto de seda, como lo indica su nombre, es un tejido de dicho material, muy espeso de trama, aunque de poco grosor, presentando su superficie con un ligero brillo.
Peluche se llama a una tosca variante del terciopelo, de pelo más largo y no tan suave al tacto, aparte de presentar una superficie menos uniforme que éste.
El terciopelo que es conocido por todos, a causa del uso que se hace de él, sólo tiene una cara aprovechable, de aspecto velludo y suave al tacto, pero uniforme.
La franela es un tejido, mezcla de lana y algodón, una de cuyas caras va ligeramente cardada, presentando el aspecto de un fieltro de mala calidad, por no tener la consistencia de este último.
El paño es una tela muy conocida, con la que habitualmente se confeccionan prendas de vestir, existiendo de diversas clases, según el material con que esté confeccionado.
El pañete es un paño de calidad inferior, y el fieltro es un tejido de lana, cuyas dos caras son igualmente suaves y uniformes, presentándose su tejido muy espeso.
Hace años era muy corriente la confección de muñecos con hule, pero este material se ha anticuado, cayendo en desuso, por lo cual para sustituirlo se pueden emplear plásticos para la construcción de determinados modelos, tales como los de punto «cruzado» y otros, siempre que reúnan las debidas condiciones de flexibilidad para permitir su empleo, recomendando de entre la gran variedad que existe a la venta la napa y el skay.
También es conveniente disponer de trozos o retales de toda clase de telas: cretona, punto de lana, gasas, cuentas de colores, agremanes de pasamanería, etc., que podremos utilizar para la confección de vestidos y adornos de los modelos.
En cuanto a los materiales para rellenar los modelos, los más corrientes son: el algodón, que es quizá el más idóneo, pero tiene el inconveniente de resultar muy caro, usado en gran cantidad, por lo cual recomendaremos sea solamente para pequeños modelos.
Puede ser sustituido por la guata, que es el material usado por los sastres para el armado de chaquetas, que resulta bastante aceptable y, desde luego, mucho más barato, teniendo la elasticidad suficiente para poderse emplear en modelos aun de pequeño formato.
También se pueden utilizar otros materiales, atendiendo siempre a las características y tamaño del modelo, tales como trapo picado, viruta fina de madera, virutilla de papel, corcho molido, lana, estopa, serrín, papel picado y crin vegetal o animal.